miércoles, 8 de abril de 2015

Polilla Giga




Eran insectos que habían sido manipulados por los orcos hasta conseguir que midiesen tamaños extraordinarios, los más grandes eran capaces de medir hasta la altura de un hombre y más de tres pasos de largo. Si no eran alimentados por los orcos, estos insectos alcanzaban solo medio paso de largo. Luego de eclosionar las orugas o larvas de esta especie, conocidas como orugas giga, eran blanquecinas y prácticamente transparentes y se escondían generalmente en cuevas húmedas, o cualquier espacio similar. Como orugas, poseían doce ojos y sus bocas cortaban los alimentos en forma vertical. Eran venenosas y devoraban casi cualquier cosa que encontrasen aunque preferían el cuero y la lana, pero así también podían consumir carne y hueso. Su instinto las impulsaba a comer todo lo que encontrasen para poder crecer aceleradamente, incluso después de convertirse en adultas podían seguir creciendo, pues, como adultas, poseían boca y un largo probóscide que le permitía alimentarse entre otras cosas de sangre. Como polillas eran de color ámbar pero más claro, notablemente velludas y con grandes ojos compuestos. Se notaban las escamas de sus alas y sus antenas estaban compuestas por muchas articulaciones y vellosidades.

Su ciclo de vida era corto, pasaban una semana como huevos, luego eclosionaban y pasaban cuatro semanas como orugas, Luego de esto construían un capullo con el cual se resguardaban del exterior para poder realizar su última metamorfosis, permanecían así durante dos semanas y luego emergían como polillas giga. Como adultas llegaban a vivir seis semanas y tras eso morían. No se sentían fascinadas por la luz o el calor como lo hacen otras polillas.

Procedencia y Distribución:
 Denjiia y Fenor:   Suminer (las montañas grises)

Utilización y consumo:
Los orcos las utilizaban para extraer el veneno de sus orugas. También cuenta una leyenda popular que uno de ellos llegó a utilizarla para poder volar montado en ella.

Referencias:
“Cuando Neilad volteó a ver, detrás de él había dos gigantescas orugas gigas. Eran blancas por completo casi transparentes. Su piel era blanda y viscosa y no era sabio tocarla ya que estas criaturas estaban cubiertas de veneno. Sus ojos eran pequeños y poseían doce de ellos y su boca cortaba verticalmente a sus presas. Eran silenciosos y solo podía escucharse el chirrido de su cuerpo contraerse y expandirse al avanzar.”(El rey orco – cap.19)